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¿Cómo meditar en casa?

Es muy sencillo, solamente necesitas un mat, o una pequeña alfombra o incluso puede ser una cobija. Necesitas una almohada para darle peso a tu cuerpo de tal manera que puedas cruzar tus piernas.

Un poco de velas y un poco de incienso para entrar en el mood. Las velas aromáticas son súper cool, las de lavanda son súper relajantes las recomiendo muchísimo.

La clave para una buena meditación es la respiración. Inhalar y exhalar, y dejar ir tu mente en blanco. Soltar todo aquello que vienes cargando y darte tu espacio.

Últimamente me he metido al mundo del budismo y lo zen y estoy bastante contenta. Fuera de verlo como un tema de religioso lo he visto como un pequeño escape de la vida ordinaria y de rutina. Tomarse un tiempo para meditar se me hace algo súper bueno.

Ahorita estoy tomando un curso súper cool en el Centro Budista de la Ciudad de México y me ha hecho muy feliz el reflexionar muchas cosas. La importancia de dejar ir a tu pasado, afrontar el presente que es lo que tenemos hoy y dejar de preocuparnos por lo que todavía no sucede en el futuro. Por que para que exista el futuro necesitamos estar súper bien y con mucha actitud para el presente.

Algo muy interesante que resalta la corriente budista es el amor incondicional a uno mismo. Ese amor que todos merecemos, también reflexionar el amor incondicional hacía las personas que nos rodean, incluso a las personas con las que conflictuamos, amor incondicional hasta con tu mascota. Esta vida es muy corta para vivir con resentimientos, conflictos y rencores.

Cuando te quedas con eso en tu mente, traes cargando todo ese peso innecesario. Imagina que diferente sería que lo soltarás y te sientas  sin ese peso mental o ese problema o situación a la que te estas enfrentando.

Algo muy importante que he aprendido en terapia es aprende a afrontar las cosas.

En esta vida me ha tocado pasar por situaciones muy tristes, complicadas y difíciles sin embargo enrolarme a esta disciplina no solamente me ha hecho una persona más tranquila, si no una persona que ha dejado de clavarse en esos problemas innecesarios y a aprendido a soltar, y sobre todo ha perdonado para seguir creciendo espiritualmente haciéndole  frente a mi presente.